miércoles, 22 de octubre de 2008

Capoeristas entre Plumas y Lentejuelas

“Cierra la boca que se te va a caer la baba inbecil”
Marino dirigiéndose a Stevens, semental arrecho y sediento de sexo


Había llegado el día martes, día en que yo y mi grupo de capoeira teníamos una exhibición en un desfile de modas. Esta idea me intrigaba y me emocionaba, ya que nunca había estado presente en uno, ni menos haber participado en él. Bueno pues eran ya las 7 de la noche, todo el día me la había pasado leyendo un puto curso de la universidad, pero en fin tenia que hacerlo. Debía de estar en casa de mi pata a las 7 para ir todos a la mencionada y extravagante exhibición, pero se me había hecho tarde y el tráfico es una mierda a esa hora, sin embargo, el trayecto no me pareció estresante, puesto que me entretuve leyendo un libro que me presto mi querido amigo y posteador de este blog, Roberto, titulado “Puta Linda”.

Ya estábamos en la Chama llegando al parque Kennedy, la exhibición estaba fijada en un pub llamado Sabor Peruano en las famosas y abarrotadas calles de las pizzas. Llegamos pues los 10 capoeristas, con ganas de infiltrarnos en ese mundo de plumas y lentejuelas, eran ya las 9:30 estábamos aun en la puerta del local miraflorino cuando el hambre nocturno y las ganas incontenibles de miccionar no se hicieron esperar en mí y en dos compañeros más, Marino y Stevens. Así que guiados por estas contundentes ganas de secretar el acuoso líquido llegamos a los baños ubicados en el centro del parque.

Una vez ya dentro del antro pude observar muchas caras de extrañeza casi como tratando de explicarse porque ingresaban 10 individuos vestidos de una manera no adecuada para la ocasión y con mochilas. En fin nos llego altamente e igual entramos triunfantemente, puesto que también éramos parte del staff del dichosito desfile. Subimos al segundo piso del pub para poder cambiarnos y esperar hasta el momento de nuestra salida a escenas, en ese momento yo y mis compañeros pensamos que estábamos alucinando o que el humo del cigarro que infectaba el local a manera de neblina engañaba nuestro sentido visual. Nos encontrábamos rodeados de un sin fin de modelos y unos 3 maricas encargados de peinarlas tomarles fotos y cambiarlas, que buen trabajo pensé por un momento. Estábamos completamente impactados, pero a pesar de ello tratamos de hacernos los indiferentes y guardar la compostura, que luego perderíamos por razones que más adelante explicaré.

Ya habíamos terminado de cambiarnos cuando empezaron a pasar las modelos frente nosotros para la sesión de fotos, en ese preciso momento todos los mañosotes de mis compañeros incluyéndome nos ubicamos en lugares estratégicos para así tener un mejor panorama de las poses de las modelos, algunas atrevidas, infantiles, sexys y algunas estúpidas. El vaivén de las caminatas de estas cinceladas mujeres eran como un postre para nuestras vistas, que no eran nada solapas y que al parecer desnudaban cuerpo que se le cruzase por delante. Sin embargo, intentamos guardar la compostura, situación que en realidad muchos no adoptaron y continuaron con sus miradas de pajero que gusta de ir a locales nocturnos de luca. Las modelos en su devenir, subían y bajaban las escaleras con una velocidad implacable para poder hacer el trueque de vestuario. Había una señora que las apresuraba:
__ Apúrense chicas solo tiene un minuto para cambiarse rápido rápido no hay tiempo ya me están apurando a mi también…carajo rápido un minuto.

Al parecer y afortunadamente para nosotros, fue a causa de esta insistente presión que las modelos no terminaban de subir las escaleras y ya se empezaban a despojar de sus prendas, calateo que por supuesto no pudo pasar desapercibido en nosotros. Las mujerzuelas se cambiaban sin ningún pudor delante de nuestros ojos y eso nos entretuvo casi toda la noche. La señora también las aleccionaba:

__ Vamos ya chicas caminen derechas con la cabeza en alto solo den un giro y vuelvan a caminar no se tropiecen sino todo esto se va al carajo.

Las hormonas ya se habían calmado, al parecer ya nos estábamos aclimatando o quizás comprendiendo de manera más lucida la situación en la que nos encontrábamos, así que procedimos a estirar y calentar antes de nuestra aparición en la pista de baile. Algunos se inclinaban “no solo para estirar”, otros solo se dedicaban a seguir mirando pierna y teta que se le cruzase, otros solo a huevear y hablar de cojudeces y chistes baratos y otros trataban de mostrar sus atributos personales, era el caso de Stevens. En son de broma se recogía el polo para que según él puedan ver sus abdominales, que a mi parecer estaban un poco deformes y desalineados. Ya nos habían dado la señal para salir al ruedo, todos en fila ya sabíamos nuestra rutina, explicada y construida “minuciosamente” en unos cuantos segundos por nuestro Monitor Fominha. Así pues listos, comenzamos a bajar las escaleras, por las cuales también habían pasado y tropezado las señoritas modelos desnudándose sin ningún pudor, al puro estilo de las vedettuchas lorhcas. Empezó el espectáculo, patadas ivan patadas venían, mortales acrobacias todo se mezclaba en un solo momento y lugar, las personas avizoraban con gran sorpresa y esfervencia, invocadas por los gritos, cánticos y palmas del concurrido público. Yo estaba muy concentrado en mi que hacer capoeristico pero en un momento mi mirada se debió hacia el balcón donde se encontraban las modelos, que miraban la faena de una manera sorpresiva como si nunca hubieran visto algo parecido algunas con cara de desconcierto y otras de deseo, como si estuvieran ansiosas de llevarse a uno de nosotros a la cama. Cuando volví a enfocarme en la presentación esta ya estaba por concluir.

Volvimos pues a pisar esas gradas infames, que esa noche sin censura vieron pasar hilos dentales, minifaldas y hasta una que otra teta descubierta de manera casual. Una vez arriba me senté en uno de los sillones a pensar en los próximos movimientos que soltaría en la siguiente salida, porque esa noche nos toco dobletear. De pronto, casi de una manera inesperada, vi como un grupo de mis compañeros revoloteaban el bulto de maletas que se encontraba en un rincón de la sala, cual pirañas en pleno robo en el centro de Lima. Me acerque a indagar en lo que ocurría.

__ Uta won le han robado el cel a Naomi, se lo han sacado de su mochila. Era Marino que seguía rebuscando entre las maletas aledañas.

Me acerque a Naomi,, capoerista también, ella estaba abrazada de Stevens, protector de las indefensas, ella estaba muy afligida por el hurto hacia su persona y fue tal vez su rostro o su mirada la que me detuvo en preguntarle sobre la situación, solo me dedique también a rebuscar si es que no se había caído por algún lado.

__ Nada ..ya esta apagado .. de hecho que se lo ha tirado algún pendejo. Era Pepex que intentaba llamar desde su celular.
__ Antes de salir a la presentación yo vi a un chico con gorra sentado acá y que se dio cuenta cuando yo guarde mi celular en mi mochila. Naomi profesaba en un intento de descubrir quien se había llevado su celular.

Fue entonces que todo el grupo empezó en la búsqueda del dichoso sujeto con gorra, hasta que pude verlo sentado en una de las sillas. Naomi nos aseguro que ese era el tipo del que ella habló. No dudamos en llamar a seguridad que acudió a nuestro llamado de manera tardía, me hizo recordar mucho a las llegadas del chapulín colorado. El personal de seguridad intervino e interrogo de una manera a mi parecer muy lánguida y pasiva al sujeto no identificado. Este último argumentó no haberse robado nada y que había venido con su madre, que era una del staff de las modelos. Ya nos habíamos resignado del robo sin ninguna pista y sin ningún rastro alguno del ratero.

Me senté en una de las sillas cercanas a las modelos para poder apreciar con mas detenimiento sus cuerpos, al lado mío se encontraba también Marino, situación que conminaba a discutir que modelito estaba mejor o que piernas nos gustaban mas. Al parecer el olfato de Stevens, cual perro doberman, lo condujo hacia nosotros, creo que había notado de nuestras intenciones o tal vez solo quería sentirse acompañado. Fue así que se unió a la orgásmica conversación y admiración de particularidades anatómicas. Era un tremendo trasero, una de las chicas vestía una minifalda tejida al parecer, que pronunciaba su peculiar y característico derrier, no podíamos dejar de mirarlo con unas ganas locas de morderlo o al menos por un pequeño lapso poder tenerlo cerca rozando nuestra piel

__ Cierra la boca que se te va a caer la baba inbecil. Marino acercando su mano hacia la boca de Stevens para cerrársela.

Esto pudo observarlo la chica del opulento trasero, poniendo en situación embarazosa a mi querido amigo que no le quedo mas remedio que voltear la mirada y ponerse rojo acompañado de las risas respectivas. Ya nos disponíamos a salir otra vez a escenas con la imagen de ese enorme trasero me dispuse a bajar por cuarta vez las escaleras, pensando e imaginando en la fortuna de su infeliz enamorado.
Habíamos ya cumplido con nuestra labor, y todos estábamos dispuestos a dejar el recinto, pero yo no me podía ir sin antes dar un último vistazo a ese trasero que aun no he podido sacar de las morbosas memorias que guardo celosamente en mi cabeza. Pasó de manera fugaz el trasero, al parecer ya sabia que esa noche su derrier había sido victima de innumerables ojeadas clandestinas, envueltas en unas ganas perversas de morderlo. Y fue así que descendimos diciéndole adiós a esas nalgas y despidiéndolas con unas infinitas y encarnadas miradas que pudimos ejecutar ese día a tanta carne descubierta.

3 comentarios:

Marco Antonio dijo...

asi es pes tio cuando la carne esta servida hay que aprovecharla jajaja... buen post aunque algo mañoson jajaja

john dijo...

q aguantado Stevens jajaja esa gente ya esta calentona

EL POSE dijo...

Cuando estaba en Sul NUNCA pero NUNCA y repito NUNCA! me llevaron a un desfile ... solo haciamos presentaciones en cumpleaños de niñitos o en la pucp... QUE SUERTE HERMANO!